La leche es el más completo y equilibrado de los alimentos,
exclusivo del hombre en sus primeros meses de vida y excelente
en cualquier edad. La leche de vaca, que es la que con más frecuencia consumimos,
contiene lo siguiente:
- 87.5 % de agua
- 35 % de proteínas animales ( caseína, lactalbúmina y lactaglobulina )
- 45 % de lactosa
- 6% de minerales (fosfatos y cloruro de sodio)
- grandes cantidades de vitaminas A, B y D, además de pocas cantidades de vitamina C.
Otras características secundarias de la leche son una débil
reacción alcalina y una reacción ácida. Esta última indica alteración por fermentación.
Sin embargo, la leche tiene algunas desventajas: es, por un lado,
fácilmente alterable, por lo que en muchas ocasiones se
encuentra adulterada, y es, por otra lado, vehículo frecuente
de gérmenes y su consumo es a veces causa de enfermedades
endémicas. Los gérmenes de la leche son de cuatro tipos: bacterias
no patógenas; bacterias formadas de ácido láctico,
causantes de la fermentación; bacterias de putrefacción,
y bacterias patógenas, siendo estas últimas las
únicas peligrosas para la salud porque provocan serias
enfermedades e infecciones. Las bacterias patógenas más
comunes en la leche son: el bacilo de Koch (que causa la tuberculosis
de tipo alimenticio), bacilos tíficos y paratíficos,
bacilo dlftéfico, germen de la escarlatina y brucella melitensis
(que provoca la fiebre de Malta o brucelosis).
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